Ingredientes:
Porción para 3 bases de pizza
ü Harina de trigo – 400 gramos
ü Agua – 250 gramos
ü Aceite de oliva – 20 gramos
ü Sal – 2 gramos
ü Levadura seca de panadería* – 2 gramos
*Si quieren usar levadura fresca deben
añadir 6 gramos
Elaboración de la Receta
- Mezclamos
en un cuenco la harina con la sal.
- Añadimos
la levadura seca y volvemos a mezclar. Es importante que lo hagan en este
orden para que la sal y la levadura no entren en contacto directamente, ya
que la acción de la levadura podría verse afectada negativamente.
- A
continuación, vertemos en el cuenco el agua y el aceite. Con la ayuda de
una espátula, o una rasqueta de panadería, mezclamos todos los
ingredientes hasta que la harina se hidrate por completo. En ese momento,
tapamos el cuenco con un plástico y dejamos reposar la masa durante 20
minutos. A este reposo se le conoce con el nombre de “autolisis”, y
durante el mismo la harina se terminará de hidratar, permitiéndonos amasar
en menos tiempo. Combinando varios ciclos de amasados cortos, y reposos
entre amasados, tendremos lista la masa sin apenas esfuerzo.
- Pasados
los 20 minutos, untamos con un poco de aceite la superficie de trabajo y
volcamos la masa encima. Amasamos durante unos segundos. Para ello, vamos
plegando la masa desde los extremos hacia el centro, como si la
recogiésemos para hacer una bola. Os recomendamos que echéis un vistazo al
vídeo, ya que es la mejor forma de ver cómo llevamos a cabo el proceso. Finalmente,
hacemos una bola con la masa (a esta acción se le llama “bolear”), y la
metemos en el cuenco ligeramente aceitado. Dejamos reposar durante 15
minutos más.
- Pasado
el tiempo de reposo, repetimos el paso 4. Durante este segundo ciclo de
amasado notaréis que la masa ya ha desarrollado una buena elasticidad,
esto ha sido gracias a los tiempos de reposo, durante los que el gluten se
sigue desarrollando. Tras este segundo amasado ya tenemos la masa lista
para iniciar la fermentación. Tras amasar durante unos segundos, volvemos
a formar una bola y la metemos en el cuenco donde la dejamos que repose
hasta que doble su tamaño.
- Una
vez que la masa ha doblado su tamaño, la volcamos sobre la superficie de
trabajo ligeramente enharinada.
- Formamos
una bola llevando los bordes hacia el centro.
- Con
la ayuda de una rasqueta metálica de panadería, o un cuchillo bien
afilado, cortamos la masa en tantas porciones como bases de pizza queramos
preparar. Nosotros la hemos dividido en 3 trozos.
- Tras
dividir la masa, formamos una bola con cada uno de los trozos.
- Tapamos
las bolas con un trapo y las dejamos reposar durante 10 minutos. Durante
el reposo, el gluten se relaja, lo que nos facilitará la labor de estirar
la masa.
- En
este punto podemos decidir si congelamos las bolas de masa para tenerlas
listas para usar en cualquier momento. Si las vamos a congelar, no es
necesario dejarlas reposar 10 minutos.
- Pasado
el tiempo de reposo, ya podemos hacer uso de un rodillo para estirar las
bolas de masa y usarlas para preparar una rica pizza. También podemos
congelarlas una vez estiradas, para ello, las envolvemos en una lámina de
papel vegetal y las guardamos dentro de una bolsa antes de meterlas en el
congelador.
Cortesía de Cocina Casera
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